san valentín...
- ¿Qué haremos para San Valentín? - pregunta ella.
- Nada.
- ¿Lo dices en serio? – masculla entre dientes mientras se incorpora.
- Por supuesto.
- Es nuestro primer San Valentín juntos… - negocia.
- Hoy es nuestro primer martes trece juntos y no haremos nada especial.
- Un martes trece no es una fecha indicada.
- Tampoco lo es San Valentín: se trata de una festividad creada por los centros comerciales.
- ¡No puedo creerme que seas tan poco romántico! – exclama.
- Si, es verdad, no soy romántico en absoluto… ¡Dios, podría comprarte un pastel con forma de corazón, rosa y con un te quiero escrito con sirope de fresa! Lejos de resultar una auténtica horterada sería un gesto romántico…
- No seas sarcástico conmigo, lo detesto.
- Sólo te digo que el romanticismo y el amor no tienen nada que ver con esta jodida fiesta inventada por el equivalente americano del corte inglés. Detesto todas las festividades… Las que implican un consumismo atroz y compulsivo por encima del resto.
- Sí, ya, recuerdo tu discursito por Navidades. No es necesario que vuelvas a soltarme el rollo. – dice ella volviendo a su revista de tendencias.
- Además, es vergonzoso para los míos celebrar un día como éste… San Valentín… Se supone que es la festividad del amor, y le ponen el nombre de un santo de la tradición cristiana… Los que no somos cristianos estamos equivocados o no amamos… ¿Es eso lo que insinúa esta festividad?
- Ya estás con tu discurso del pueblo judío perseguido otra vez.
- No se trata de eso. Se trata de que la religión aquí en España lo mancha casi todo: parece que se debe ser cristiano por ley. Tú no puedes entenderlo, a ti te parece normal celebrar la Navidad y que se paralice el mundo… Que se dé por hecho que…
- Mira, déjalo. Hay temas que es mejor no tratar contigo. Pero si mañana no recibo un regalo, me enfadaré. Estás avisado.
- Nada.
- ¿Lo dices en serio? – masculla entre dientes mientras se incorpora.
- Por supuesto.
- Es nuestro primer San Valentín juntos… - negocia.
- Hoy es nuestro primer martes trece juntos y no haremos nada especial.
- Un martes trece no es una fecha indicada.
- Tampoco lo es San Valentín: se trata de una festividad creada por los centros comerciales.
- ¡No puedo creerme que seas tan poco romántico! – exclama.
- Si, es verdad, no soy romántico en absoluto… ¡Dios, podría comprarte un pastel con forma de corazón, rosa y con un te quiero escrito con sirope de fresa! Lejos de resultar una auténtica horterada sería un gesto romántico…
- No seas sarcástico conmigo, lo detesto.
- Sólo te digo que el romanticismo y el amor no tienen nada que ver con esta jodida fiesta inventada por el equivalente americano del corte inglés. Detesto todas las festividades… Las que implican un consumismo atroz y compulsivo por encima del resto.
- Sí, ya, recuerdo tu discursito por Navidades. No es necesario que vuelvas a soltarme el rollo. – dice ella volviendo a su revista de tendencias.
- Además, es vergonzoso para los míos celebrar un día como éste… San Valentín… Se supone que es la festividad del amor, y le ponen el nombre de un santo de la tradición cristiana… Los que no somos cristianos estamos equivocados o no amamos… ¿Es eso lo que insinúa esta festividad?
- Ya estás con tu discurso del pueblo judío perseguido otra vez.
- No se trata de eso. Se trata de que la religión aquí en España lo mancha casi todo: parece que se debe ser cristiano por ley. Tú no puedes entenderlo, a ti te parece normal celebrar la Navidad y que se paralice el mundo… Que se dé por hecho que…
- Mira, déjalo. Hay temas que es mejor no tratar contigo. Pero si mañana no recibo un regalo, me enfadaré. Estás avisado.

1 Comments:
jeje, cuantas conversaciones como esa no habra habido ayer ;)
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eva, at 14 febrero, 2007 23:31
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